Entrada 5.-
Desde Caesar Augusta informan del desembarco de la flota montañesa. Según crónica de nuestro corresponsal, dos columnas de montañeses (la una por tierra, la otra por agua) han penetrado en el corazón de la capital con enorme susto de los virreyes de la Aljafería.
La columna terrestre, compuesta por un número indefinido de monturas metálicas, iba uniformada con los colores de guerra habituales en estas huestes (azules y blancos) y emitiendo mantras guerreros por medio de cuernos de órdenes.
La columna fluvial, la armada montañesa, ésta compuesta por más de dos decenas de variopintas naves coronadas por banderines multicolores de combate, atruena las orillas con alaridos guerreros en los que proponen ubicaciones más domésticas para los ocurrentes pantaneros mientras, despreciando el peligro cierto de naufragio, botan sobre las cubiertas de sus naves.Los capitanea un enojadísimo Fluvi que no ha olvidado las patrañas que le contaron cuando eso de la "nueva cultura del agua" hacía babear y llenar bolsillos a los de siempre.
En una márgen del Ebro, el tañido rítmico de la Campana de Biscarrués llama a concentrar las tropas en la Plaza del Pilar, cosa que las huestes hacen soportando los centenares de luminosos fogonazos de quienes fotografían la histórica escena.
La ocupación montañesa, en su FASE FINAL se trasladará a la Plaza San Bruno donde los belicosos (y espero que también bien dotados de sentido del humor) habitantes de La Galliguera danzarán ritmos guerreros hasta altas horas nocturnas a lomos de EL CABALLO del MALO. En su retirada, dejarán estas gentes venidas del Norte, a modo de aviso, una bufanda blanquiazul en el cuello del pétreo Goya.
Galería de fotos del desembarco montañés , pulsando AQUI
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